CUENTO: MAURICIO HUELE A
ZORRILLO
Mauricio
es uno de mis compañeros de curso. No es que sea mala persona. Sin embargo, no
quiero que me pongan a trabajar en el grupo de sociales con él.
-En
grupos de cinco, recuerden- dijo Edgar, el profesor-.Como son treinta, deben
quedar seis grupos completos. Ni uno más ni uno menos. Yo siempre me la paso
con Sandra, Camilo y Álvaro. Cuando nos toca hacer trabajos en grupo, también
los hacemos juntos. Lo malo es que somos sólo cuatro y el único compañero que
siempre se queda sin grupo es Mauricio. -Profesor, no nos haga eso. Mire
nosotros cumplimos con todo entre los cuatro-le dijo Álvaro al profesor cuando
vio que Mauricio venia a sentarse a nuestro lado. -A ver ¿por qué no quieren
trabajar con Mauricio?-Preguntó Edgar-.
-Es que él es muy sucio-comentó
Sandra-. -Y hasta huele a feo – agregó Camilo-. - Si, pero… no es mala persona
– dije yo tratando de defenderlo. Mauricio estaba a punto de llorar. Casi nunca
hablaba con nadie y también sufría cuando teníamos que hacer actividades en
grupo. -Mauricio, ¿escuchas lo que están diciendo tus compañeros?- dijo Edgar
mirándolo que ahora sí estaba llorando-.Es más, ve a la oficina de la
coordinación de disciplina y pide que me manden el observador del curso. Ya te
hemos llamado muchas veces la atención por tu presentación personal. Tu
descuido es una falta al manual de convivencia del colegio- agregó molesto el
profesor-.
-Pero
profesor- dijo Mauricio, tratando de decir algo-. -Mauricio, nada...! Obedece y
trae el observador- enfatizó Edgar-. Mauricio salió llorando y volvió al rato
con el observador en las manos. Sin embargo, Edgar decidió esperar hasta el
final de la clase para escribir su observación. Cuando salimos a descanso,
Edgar le pidió a Mauricio que se quedara: -Cuéntame, Mauricio, ¿por qué vienes
tal mal arreglado al colegio? -Lo que pasa es que a mí me encantan los animales
y arreglar el jardín de la casa. Cuando salgo del colegio, me voy al parque y juego
con los perros. A veces me acompaña mi hermano.
Nos divertimos mucho, pero,
cuando le digo a mi mamá que mis uniformes están para lavar, me responde que no
tiene tiempo para tantas cosas que yo le pido – contesto Mauricio -.que al
tiempo tenía lleno de lágrimas los ojos otra vez. -Pero fíjate, atenta contra
tu buena salud. Además, ya ha provocado que tus compañeros no quieran trabajar
contigo- respondió Edgar-. Tengo que pedirle a tu mamá que venga a hablar
conmigo- añadió el profesor y le entregó una nota a Mauricio. Por ese momento
todo quedó así. Mauricio salió al recreo y como siempre, se sentó solo y
alejado del resto de los compañeros, hasta que Santiago, otro niño del curso,
se acercó para burlarse de él. -Mauricio es un zorrillo, Mauricio es un zorrillo…!-
le gritaba a poca distancia. -Si me sigues molestando, ¡vas a ver lo que te
pasa ¡ -respondió Mauricio, quien, además, era más grande que Santiago y se
había levantado para asustarlo. -Esa tarde le conté a mi mamá lo que pasó en el
colegio. -¿Ves por qué te insisto tanto en la importancia de estar siempre
limpia? –me dijo ella-. Sin embargo, eso no justifica la forma como están
tratando tú y tus compañeros a Mauricio – agregó. -Tienes razón. Aunque no he
hecho nada para agredirlo, tampoco siento que lo haya ayudado – fue lo único
que puede decir-.
Al
día siguiente, llegó Mauricio con su mamá que traía buena cara. Me los encontré
a la entrada del colegio. Como me sentía mal por lo sucedido el di anterior,
decidí hablarle: -¿Cómo estás? – le pregunté-. -¡A ti qué te importa Mariana! –
fue lo único que me respondió Mauricio-. -Su respuesta me dolió, pero entendí
que tenía razones para estar molesto con todos nosotros. -Un rato después entro
al salón. Ya se habían reunido él, su mamá y Edgar. Ahora su cara era un poco
más amable. - Es bueno que hablemos de lo que ha pasado entre ayer y hoy- nos
dijo Edgar-. Luego agregó-.El grupo ha tratado mal a Mauricio por su descuido
en el aseo personal. Sin embargo, al hablar con él y con su madre, vimos que el
problema era un poco más complejo. -Mi mamá ha tenido muchos problemas
últimamente- dijo Mauricio, que había aceptado contarle lo que pasaba a sus
compañeros. Luego añadió: -Sin embargo, no era justo que se estuviera
desquitando conmigo. -Hemos hablado los tres por un rato y llegamos a la
conclusión de que, a pesar de los problemas que hay en la casa de Mauricio, lo
adecuado no es que todos peleen con todos-completó Edgar.
-Sí. Al hablar, nos
dimos cuenta, que yo no estaba siendo de mucha ayuda, si mi mamá no estaba
pendiente de mí, yo no me bañaba ni me cambiaba de ropa- dijo Mauricio-.No me
había dado cuente de lo difícil que le toca por estar ella sola a cargo de mí y
de mí hermano. -Pero ella también se dio cuenta de que estaba cometiendo
errores. Descuidó demasiado a Mauricio y a su hermano. No cumplió con su deber
de cuidar a sus hijos y darles buen trato –comento Edgar. -Pero creo que hoy lo
entendió. De ahora en adelante, las cosas van a estar mejor en mi casa y
también aquí –nos comentó Mauricio con una sonrisa se esperanza. Antes, ninguno
de nosotros se había puesto en el lugar de Mauricio. Ahora que nos enteramos de
todo lo que le estaba pasando, nos sentimos muy mal.
-Quiero
pedirte disculpas en nombre de todos. No estuvo bien lo que hicimos-dije yo. -Si,
no hemos debido burlarnos de ti- dijo Santiago. -Pero yo tampoco debí
amenazarlos aprovechando que soy más grande-dijo Mauricio. De todo, lo bueno es
lo que aprendimos: cuando hay problemas, debemos hablar y buscar soluciones.
Con agredirnos no ganamos nada. A partir de ese día, Mauricio ya vino bien
aseado y así pudimos jugar con él. ¿Saben
Es mejor persona de lo que creía?
Ahora es uno de mis mejores amigos.
Qué chévere está el cuento
ResponderEliminarMe encantó tengo ganas de conocer al escritor estoy amando mucho este cuento
Amo amo el que envió este cuento pero lo amo
ResponderEliminarSuper, la verdad nunca vamos más allá de lo que vemos y por eso muchas veces herimos a las personas con palabras, que buena enseñanza.
ResponderEliminarSiempre mi ramos los defectos y no nos ponemos en los zapatos del otro
EliminarEs bonito
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