CONSTRUYENDO PAZ Y CIUDADANÍA I.E DE OCCIDENTE
domingo, 4 de junio de 2017
viernes, 2 de junio de 2017
SANGRE DE CAMPEONES CAPITULO II
Un campeón nunca desea
mal a nadie
Me
costó mucho aprender a pintar la pared, pero poco apoco mejoró mi técnica.
Trabajaba de cuatro a cinco horas diarias. Cada mañana, me sorprendía al ver
cuánto había avanzado y me enojaba conmigo mismo al descubrir que había dejado
caer muchas gotas de pintura. Limpiaba y comenzaba de nuevo. Por las tardes, me
encerraba a hacer operaciones matemáticas.
Un
día, llegó a buscarme mi amigo Lobelo. Era mayor que yo, hosco y rebelde. En
cuanto abrí la puerta me dijo:
-Felipe.
Te invito a dar una vuelta. Encontré algo fantástico que quiero enseñarte.
A
sus catorce años, lo dejaban manejar una motocicleta de cuatro ruedas y, a
veces, me llevaba como pasajero.
-No
puedo salir-respondí-; estoy castigado.
-¿Pobre
de ti!-dijo Lobelo-.Si tus papás estuvieran muertos, serías más feliz.
Fruncí
las cejas.
-¿Es
verdad!-continuó-.¿Mírame a mí! ¿Soy libre como los pájaros! Mis padres se
divorciaron.
Yo
me quedé con mi mamá y ella se volvió a
casar, luego se peleó también con su nuevo marido. Ahora vivo con mi
padrastro…Es lo mejor. Él me deja hacer fiestas, me presta su motocicleta, no
se mete conmigo y me enseña a ganar dinero fácil.
-¡Tú
sí que tienes suerte!-dije siguiéndole el juego-.¡Cómo me gustaría que mis
papás se murieran o se divorciaran también!
De
inmediato sentí la gravedad de lo que acababa de decir. Una vez oí por televisión que jamás se debe
desear el mal, pues cada pensamiento es como un bumerán que regresa para
golpearnos a nosotros mismos. Tuve miedo de que mis palabras se convirtieran en
profecía. Quise corregir diciendo: “es una broma”, ero Lobelo se reía a
carcajadas y no me atreví a rectificar.
-¿Por
qué no te escapas un rato?-sugirió-, nadie se va a dar cuenta.
-Mejor,
déjame pedir permiso.
-Como
quieras-bajó la voz y me insultó-:mariquita.
Fingí
no escuchar. Llegué con mi mamá y le pregunté:
-¿Me
dejas salir? Sólo unos minutos. Por favor.
-No-contestó.
-¡Es
injusto!-reclamé-.He avanzado mucho pintando la casa, ¿por qué no castigas a
Riky?
¡Míralo!
Está loco todo el día jugando con su vecino y provoca un desastre, mamá date
cuenta. Además se finge enfermo. Desde hace varios meses dice que le duele el
cuerpo, sólo para que lo consientas ¡y tú caes en la trampa!
-A
Riky le sube la temperatura; nadie sabe por qué-respondió-.No lo consiento.
Sólo lo cuido. Por otro lado, ya prometió que va a guardar las cosas cuando
termine de jugar.
-Pero
es que…
-¡Deja
de discutir y no causes más problemas!
En
esos momentos de enfado volví a tener malos pensamientos: “ojalá mi hermano se
hubiera estrellado en el cemento cuando cayó del trampolín”.
Fui
a decirle a Lobelo que no podía salir. Torció la boca, dio tres acelerones a su
motocicleta y arrancó sin despedirse.
Riky
trató de hacer las paces conmigo, pero yo estaba furioso. Le dije que lo odiaba
y que por su culpa me habían castigado. Sus ojitos se llenaron de lágrimas. Dio
la vuelta y se fue.
A
partir de entonces, no volvió a entrar al cuarto en el que yo hacía mis tareas
escolares. Jugaba con el vecino de afuera.
Una
tarde, cuando comenzaba a oscurecer, escuché ruidos extraños en el techo. La
casa de dos pisos era demasiado alta. Salí al patio. Encontré al vecinito
mirando hacia arriba y a Riky corriendo por la azotea.
-¿Qué
haces allí?- le grité.
-Vine…-
dudó-,¡Ah sí! ¡A buscar mi pelota!
Entre
a acusarlo. Me interesaba más hacerlo quedar mal, que ayudarlo a bajar. Mi
madre estaba bañándose.
-Mamá-grité-,
¡Riky se subió al techo! Ahora sí vas a tener que castigarlo.
-¿Cómo
dices?
-Anda
a la azotea. Subió por la escalera de aluminio con la que estoy pintando.
-¿Dejaste
la escalera recargada en el muro?- Sì. ES muy larga. Apenas la puedo mover,
pero no la dejé ahí para que Riky se
subiera.
¡Debes
regañarlo!
-Dile
que se baje- suplicó.
-No
me obedece.
-¡Ayúdalo!-insistió.
-Es
su problema. Que baje solo.
En
ese instante recordé que la escalera estaba apoyada sobre una superficie desigual y que había enormes
piedras en el suelo. Si mi hermano no tenía cuidado, podía…
Cuando
razoné esto, era demasiado tarde. Escuché un ruido estrepitoso de metal.
Corrí
al patio y vi un cuadro aterrador: Mi hermano se había caído. Estaba en el
suelo, desmayado a un lado de la escalera. Me acerqué temeroso: Le salía sangre
de la nariz y de la frente. Se había descalabrado, Lo miré de cerca, sin saber qué
hacer. Todo comenzó a darme vueltas.
Carmela
salió de la lavandería y comenzó a gritar:
-¡Jesús,
María y José! Mi niño Riky.
Volví
a observar el rostro ensangrentado de mi hermanito y el mareo regresó. Al ver
la sangre, tuve como una pesadilla: En diferentes tonos de rojo, vi a varios
soldados. Junto a ellos, encadenados había monstruos con brazos enormes, garras
afiladas y cara peluda. Gruñìan y enseñaban sus colmillos. Podía ver todo eso
en la sangre de Riky. Los soldados cuidaban que los monstruos no escaparan. Sentí
que me ahogaba.
Mi
madre había salido de la casa con una bata de baño, tenía el cabello lleno de jabón.
Vociferaba como histérica.
-¡Riky!
¿Qué te pasa? ¡Reacciona por favor!
Levantó
en brazos a mi hermano y lo metió a la casa.
-¡Felipe!-
gritó-. Llama a tu padre-¡Pronto!
Fui
al teléfono y marqué el número de la oficina.
-Papá-
le dije en cuanto me contestó-, mi hermano se cayó de la azotea. Se abrió la
cabeza. Está desmayado.
-¿Qué?
¿Cómo? ¡Pásame a tu madre!
Mamá
tomo el aparato. Mientras hablaban miré a Riky, inconsciente, acostado sobre el
sillón.
Al observar
la sangre que le salía sin parar de la cabeza, volví a sentir mareo y deseos de
vomitar.
¿Qué
me pasaba? ¿Por qué me impresionaba tanto esa herida? Estaba a punto de caer de
nuevo por el agujero de colores, cuando mamá me tomó del brazo:
-No
mires- me dijo-, te hace mal. Tú papá va a llamar a la ambulancia. Mejor ve
hacia la puerta para que recibas a los doctores y los hagas pasar.
Obedecí.
Me remordía la conciencia por haber acusado a Riky en vez de ayudarlo a bajar,
pero me sentía todavía más culpable por haber deseado su muerte al caer del
trampolín. También había pensado en voz alta: “ojalá que mis padres se mueran o
se divorcien”. ¿Por qué se me ocurrieron esas tonterías? Recordé el programa de
televisión que había visto. Sugirieron en él: “Nunca desees el mal a otros,
aunque sean tus enemigos o te desagraden. Los pensamientos negativos se regresan
y destruyen a quien los tiene”.
El
vecino, amigo de Riky, estaba parado atrás de mí.
-¿Por
qué se subió mi hermano la azotea?-Le
pregunté.- ¿de veras fue por la pelota?.-No. Él tiene un secreto.
-¿Qué
secreto?
-No
te lo puedo decir. En ese momento llegó la ambulancia. El sonido de la sirena
era impresionante. Bajaron dos paramédicos. Les mostré el camino. A los pocos
minutos volvieron a salir llevándose a mi hermano. Mamá subió a la ambulancia y
me advirtió:
-Tù
padre va a alcanzarnos en el hospital, quédate aquí.-Luego se dirigió a la
nana-. Carmela, te encargo a Felipe. Al rato les llamo por teléfono.
Vi
la ambulancia alejarse.
El
amigo de Riky comenzó a caminar por la calle.
-Alto-le
dije-. Necesito hablar contigo ¿Cuál era el secreto de mi hermano?, ¿Por qué se
subió a la azotea?
El
chiquillo corrió sin contestar mi pegunta.
-¡Espera!-
le pedí. Pero no me obedeció.
TALLER " SANGRE DE CAMPEONES"
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR
II CAPÌTULO SANGRE DE
CAMPEONES
1-¿En tu salón de clases los compañeros se mofan de quien
comete errores?
¿ Te ha tocado ser
la víctima? ¿Qué has sentido?
2-Cuando te han rechazado ¿has tenido el deseo de
vengarte? ¿Cómo describes ese sentimiento? ¿Crees que es positivo o negativo?
3- ¿Cuál consideras que debe ser tu conducta cuando
alguien cercano a ti se equivoca?
4- Piensa en una persona que te desagrade. Escríbele una
carta en la que le digas todas las cosas buenas que ves en ella y pídele una
disculpa por los desprecios que le has hecho.
TALLER MAURICIO HUELE A ZORRILLO
TALLER EN GRUPO
"MAURICIO HUELE A ZORRILLO"
Con mis compañeros de grupo, respondo el
siguiente cuestionario:
1. ¿Qué
relación tiene la lectura con el título Qué es ser mala persona?
2. ¿Cuál era la razón por la que Mauricio se
mantenía alejado siempre de los compañeros y compañeras? Era una mala persona o
hacía el mal?
3. ¿Consideras que después de que hablaron
Mauricio, su mamá y Edgar, la relación de Mauricio con su mamá cambió? ¿En qué
aspectos?
4. ¿Qué deberías hacer si en tu curso se
presentara un caso semejante a esté? Justifica tu respuesta.
5. El querer ser buena persona implica ayudar
a los demás o solo ver lo que les sucede para criticarlos? Justifica tu
respuesta claramente.
CUENTO MAURICIO HUELE A ZORRILLO
CUENTO: MAURICIO HUELE A
ZORRILLO
Mauricio
es uno de mis compañeros de curso. No es que sea mala persona. Sin embargo, no
quiero que me pongan a trabajar en el grupo de sociales con él.
-En
grupos de cinco, recuerden- dijo Edgar, el profesor-.Como son treinta, deben
quedar seis grupos completos. Ni uno más ni uno menos. Yo siempre me la paso
con Sandra, Camilo y Álvaro. Cuando nos toca hacer trabajos en grupo, también
los hacemos juntos. Lo malo es que somos sólo cuatro y el único compañero que
siempre se queda sin grupo es Mauricio. -Profesor, no nos haga eso. Mire
nosotros cumplimos con todo entre los cuatro-le dijo Álvaro al profesor cuando
vio que Mauricio venia a sentarse a nuestro lado. -A ver ¿por qué no quieren
trabajar con Mauricio?-Preguntó Edgar-.
-Es que él es muy sucio-comentó
Sandra-. -Y hasta huele a feo – agregó Camilo-. - Si, pero… no es mala persona
– dije yo tratando de defenderlo. Mauricio estaba a punto de llorar. Casi nunca
hablaba con nadie y también sufría cuando teníamos que hacer actividades en
grupo. -Mauricio, ¿escuchas lo que están diciendo tus compañeros?- dijo Edgar
mirándolo que ahora sí estaba llorando-.Es más, ve a la oficina de la
coordinación de disciplina y pide que me manden el observador del curso. Ya te
hemos llamado muchas veces la atención por tu presentación personal. Tu
descuido es una falta al manual de convivencia del colegio- agregó molesto el
profesor-.
-Pero
profesor- dijo Mauricio, tratando de decir algo-. -Mauricio, nada...! Obedece y
trae el observador- enfatizó Edgar-. Mauricio salió llorando y volvió al rato
con el observador en las manos. Sin embargo, Edgar decidió esperar hasta el
final de la clase para escribir su observación. Cuando salimos a descanso,
Edgar le pidió a Mauricio que se quedara: -Cuéntame, Mauricio, ¿por qué vienes
tal mal arreglado al colegio? -Lo que pasa es que a mí me encantan los animales
y arreglar el jardín de la casa. Cuando salgo del colegio, me voy al parque y juego
con los perros. A veces me acompaña mi hermano.
Nos divertimos mucho, pero,
cuando le digo a mi mamá que mis uniformes están para lavar, me responde que no
tiene tiempo para tantas cosas que yo le pido – contesto Mauricio -.que al
tiempo tenía lleno de lágrimas los ojos otra vez. -Pero fíjate, atenta contra
tu buena salud. Además, ya ha provocado que tus compañeros no quieran trabajar
contigo- respondió Edgar-. Tengo que pedirle a tu mamá que venga a hablar
conmigo- añadió el profesor y le entregó una nota a Mauricio. Por ese momento
todo quedó así. Mauricio salió al recreo y como siempre, se sentó solo y
alejado del resto de los compañeros, hasta que Santiago, otro niño del curso,
se acercó para burlarse de él. -Mauricio es un zorrillo, Mauricio es un zorrillo…!-
le gritaba a poca distancia. -Si me sigues molestando, ¡vas a ver lo que te
pasa ¡ -respondió Mauricio, quien, además, era más grande que Santiago y se
había levantado para asustarlo. -Esa tarde le conté a mi mamá lo que pasó en el
colegio. -¿Ves por qué te insisto tanto en la importancia de estar siempre
limpia? –me dijo ella-. Sin embargo, eso no justifica la forma como están
tratando tú y tus compañeros a Mauricio – agregó. -Tienes razón. Aunque no he
hecho nada para agredirlo, tampoco siento que lo haya ayudado – fue lo único
que puede decir-.
Al
día siguiente, llegó Mauricio con su mamá que traía buena cara. Me los encontré
a la entrada del colegio. Como me sentía mal por lo sucedido el di anterior,
decidí hablarle: -¿Cómo estás? – le pregunté-. -¡A ti qué te importa Mariana! –
fue lo único que me respondió Mauricio-. -Su respuesta me dolió, pero entendí
que tenía razones para estar molesto con todos nosotros. -Un rato después entro
al salón. Ya se habían reunido él, su mamá y Edgar. Ahora su cara era un poco
más amable. - Es bueno que hablemos de lo que ha pasado entre ayer y hoy- nos
dijo Edgar-. Luego agregó-.El grupo ha tratado mal a Mauricio por su descuido
en el aseo personal. Sin embargo, al hablar con él y con su madre, vimos que el
problema era un poco más complejo. -Mi mamá ha tenido muchos problemas
últimamente- dijo Mauricio, que había aceptado contarle lo que pasaba a sus
compañeros. Luego añadió: -Sin embargo, no era justo que se estuviera
desquitando conmigo. -Hemos hablado los tres por un rato y llegamos a la
conclusión de que, a pesar de los problemas que hay en la casa de Mauricio, lo
adecuado no es que todos peleen con todos-completó Edgar.
-Sí. Al hablar, nos
dimos cuenta, que yo no estaba siendo de mucha ayuda, si mi mamá no estaba
pendiente de mí, yo no me bañaba ni me cambiaba de ropa- dijo Mauricio-.No me
había dado cuente de lo difícil que le toca por estar ella sola a cargo de mí y
de mí hermano. -Pero ella también se dio cuenta de que estaba cometiendo
errores. Descuidó demasiado a Mauricio y a su hermano. No cumplió con su deber
de cuidar a sus hijos y darles buen trato –comento Edgar. -Pero creo que hoy lo
entendió. De ahora en adelante, las cosas van a estar mejor en mi casa y
también aquí –nos comentó Mauricio con una sonrisa se esperanza. Antes, ninguno
de nosotros se había puesto en el lugar de Mauricio. Ahora que nos enteramos de
todo lo que le estaba pasando, nos sentimos muy mal.
-Quiero
pedirte disculpas en nombre de todos. No estuvo bien lo que hicimos-dije yo. -Si,
no hemos debido burlarnos de ti- dijo Santiago. -Pero yo tampoco debí
amenazarlos aprovechando que soy más grande-dijo Mauricio. De todo, lo bueno es
lo que aprendimos: cuando hay problemas, debemos hablar y buscar soluciones.
Con agredirnos no ganamos nada. A partir de ese día, Mauricio ya vino bien
aseado y así pudimos jugar con él. ¿Saben
Es mejor persona de lo que creía?
Ahora es uno de mis mejores amigos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)