viernes, 2 de junio de 2017

SANGRE DE CAMPEONES CAPITULO II

Un campeón nunca desea  mal a nadie

Me costó mucho aprender a pintar la pared, pero poco apoco mejoró mi técnica. Trabajaba de cuatro a cinco horas diarias. Cada mañana, me sorprendía al ver cuánto había avanzado y me enojaba conmigo mismo al descubrir que había dejado caer muchas gotas de pintura. Limpiaba y comenzaba de nuevo. Por las tardes, me encerraba a hacer operaciones matemáticas.
Un día, llegó a buscarme mi amigo Lobelo. Era mayor que yo, hosco y rebelde. En cuanto abrí la puerta me dijo:
-Felipe. Te invito a dar una vuelta. Encontré algo fantástico que quiero enseñarte.
A sus catorce años, lo dejaban manejar una motocicleta de cuatro ruedas y, a veces, me llevaba como pasajero.
-No puedo salir-respondí-; estoy castigado.
-¿Pobre de ti!-dijo Lobelo-.Si tus papás estuvieran muertos, serías más feliz.
Fruncí las cejas.
-¿Es verdad!-continuó-.¿Mírame a mí! ¿Soy libre como los pájaros! Mis padres se divorciaron.
Yo me quedé con mi mamá y ella se volvió a  casar, luego se peleó también con su nuevo marido. Ahora vivo con mi padrastro…Es lo mejor. Él me deja hacer fiestas, me presta su motocicleta, no se mete conmigo y me enseña a ganar dinero fácil.
-¡Tú sí que tienes suerte!-dije siguiéndole el juego-.¡Cómo me gustaría que mis papás se murieran o se divorciaran también!
De inmediato sentí la gravedad de lo que acababa de decir. Una  vez oí por televisión que jamás se debe desear el mal, pues cada pensamiento es como un bumerán que regresa para golpearnos a nosotros mismos. Tuve miedo de que mis palabras se convirtieran en profecía. Quise corregir diciendo: “es una broma”, ero Lobelo se reía a carcajadas y no me atreví a rectificar.
-¿Por qué no te escapas un rato?-sugirió-, nadie se va a dar cuenta.
-Mejor, déjame pedir permiso.
-Como quieras-bajó la voz y me insultó-:mariquita.
Fingí no escuchar. Llegué con mi mamá y le pregunté:
-¿Me dejas salir? Sólo unos minutos. Por favor.
-No-contestó.
-¡Es injusto!-reclamé-.He avanzado mucho pintando la casa, ¿por qué no castigas a Riky?
¡Míralo! Está loco todo el día jugando con su vecino y provoca un desastre, mamá date cuenta. Además se finge enfermo. Desde hace varios meses dice que le duele el cuerpo, sólo para que lo consientas ¡y tú caes en la trampa!
-A Riky le sube la temperatura; nadie sabe por qué-respondió-.No lo consiento. Sólo lo cuido. Por otro lado, ya prometió que va a guardar las cosas cuando termine de jugar.
-Pero es que…
-¡Deja de discutir y no causes más problemas!
En esos momentos de enfado volví a tener malos pensamientos: “ojalá mi hermano se hubiera estrellado en el cemento cuando cayó del trampolín”.
Fui a decirle a Lobelo que no podía salir. Torció la boca, dio tres acelerones a su motocicleta y arrancó sin despedirse.
Riky trató de hacer las paces conmigo, pero yo estaba furioso. Le dije que lo odiaba y que por su culpa me habían castigado. Sus ojitos se llenaron de lágrimas. Dio la vuelta y se fue.
A partir de entonces, no volvió a entrar al cuarto en el que yo hacía mis tareas escolares. Jugaba con el vecino de afuera.
Una tarde, cuando comenzaba a oscurecer, escuché ruidos extraños en el techo. La casa de dos pisos era demasiado alta. Salí al patio. Encontré al vecinito mirando hacia arriba y a Riky corriendo por la azotea.
-¿Qué haces allí?- le grité.
-Vine…- dudó-,¡Ah sí! ¡A buscar mi pelota!
Entre a acusarlo. Me interesaba más hacerlo quedar mal, que ayudarlo a bajar. Mi madre estaba bañándose.
-Mamá-grité-, ¡Riky se subió al techo! Ahora sí vas a tener que castigarlo.
-¿Cómo dices?
-Anda a la azotea. Subió por la escalera de aluminio con la que estoy pintando.
-¿Dejaste la escalera recargada en el muro?- Sì. ES muy larga. Apenas la puedo mover, pero no la dejé ahí para que  Riky se subiera.
¡Debes regañarlo!
-Dile que se baje- suplicó.
-No me obedece.
-¡Ayúdalo!-insistió.
-Es su problema. Que baje solo.
En ese instante recordé que la escalera estaba apoyada sobre una  superficie desigual y que había enormes piedras en el suelo. Si mi hermano no tenía cuidado, podía…
Cuando razoné esto, era demasiado tarde. Escuché un ruido estrepitoso de metal.
Corrí al patio y vi un cuadro aterrador: Mi hermano se había caído. Estaba en el suelo, desmayado a un lado de la escalera. Me acerqué temeroso: Le salía sangre de la nariz y de la frente. Se había descalabrado, Lo miré de cerca, sin saber qué hacer. Todo comenzó a darme vueltas.
Carmela salió de la lavandería y comenzó a gritar:
-¡Jesús, María y José! Mi niño Riky.
Volví a observar el rostro ensangrentado de mi hermanito y el mareo regresó. Al ver la sangre, tuve como una pesadilla: En diferentes tonos de rojo, vi a varios soldados. Junto a ellos, encadenados había monstruos con brazos enormes, garras afiladas y cara peluda. Gruñìan y enseñaban sus colmillos. Podía ver todo eso en la sangre de Riky. Los soldados cuidaban que los monstruos no escaparan. Sentí que me ahogaba.
Mi madre había salido de la casa con una bata de baño, tenía el cabello lleno de jabón. Vociferaba como histérica.
-¡Riky! ¿Qué te pasa? ¡Reacciona por favor!
Levantó en brazos a mi hermano y lo metió a la casa.
-¡Felipe!- gritó-. Llama a tu padre-¡Pronto!
Fui al teléfono y marqué el número de la oficina.
-Papá- le dije en cuanto me contestó-, mi hermano se cayó de la azotea. Se abrió la cabeza. Está desmayado.
-¿Qué? ¿Cómo? ¡Pásame a tu madre!
Mamá tomo el aparato. Mientras hablaban miré a Riky, inconsciente, acostado sobre el sillón.
Al observar la sangre que le salía sin parar de la cabeza, volví a sentir mareo y deseos de vomitar.
¿Qué me pasaba? ¿Por qué me impresionaba tanto esa herida? Estaba a punto de caer de nuevo por el agujero de colores, cuando mamá me tomó del brazo:
-No mires- me dijo-, te hace mal. Tú papá va a llamar a la ambulancia. Mejor ve hacia la puerta para que recibas a los doctores y los hagas pasar.
Obedecí. Me remordía la conciencia por haber acusado a Riky en vez de ayudarlo a bajar, pero me sentía todavía más culpable por haber deseado su muerte al caer del trampolín. También había pensado en voz alta: “ojalá que mis padres se mueran o se divorcien”. ¿Por qué se me ocurrieron esas tonterías? Recordé el programa de televisión que había visto. Sugirieron en él: “Nunca desees el mal a otros, aunque sean tus enemigos o te desagraden. Los pensamientos negativos se regresan y destruyen a quien los tiene”.
El vecino, amigo de Riky, estaba parado atrás de mí.
-¿Por qué se subió mi hermano  la azotea?-Le pregunté.- ¿de veras fue por la pelota?.-No. Él tiene un secreto.
-¿Qué secreto?
-No te lo puedo decir. En ese momento llegó la ambulancia. El sonido de la sirena era impresionante. Bajaron dos paramédicos. Les mostré el camino. A los pocos minutos volvieron a salir llevándose a mi hermano. Mamá subió a la ambulancia y me advirtió:
-Tù padre va a alcanzarnos en el hospital, quédate aquí.-Luego se dirigió a la nana-. Carmela, te encargo a Felipe. Al rato les llamo por teléfono.
Vi la ambulancia alejarse.
El amigo de Riky comenzó a caminar por la calle.
-Alto-le dije-. Necesito hablar contigo ¿Cuál era el secreto de mi hermano?, ¿Por qué se subió a la  azotea?
El chiquillo corrió sin contestar mi pegunta.
-¡Espera!- le pedí. Pero no me obedeció.



       



TALLER " SANGRE DE CAMPEONES"

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

II CAPÌTULO SANGRE DE CAMPEONES

1-¿En tu salón de clases los compañeros se mofan de quien comete errores?
 ¿ Te ha tocado ser la víctima? ¿Qué has sentido?
2-Cuando te han rechazado ¿has tenido el deseo de vengarte? ¿Cómo describes ese sentimiento? ¿Crees que es positivo o negativo?
3- ¿Cuál consideras que debe ser tu conducta cuando alguien cercano a ti se equivoca?
4- Piensa en una persona que te desagrade. Escríbele una carta en la que le digas todas las cosas buenas que ves en ella y pídele una disculpa por los desprecios que le has hecho.
  


TALLER MAURICIO HUELE A ZORRILLO

TALLER EN GRUPO

"MAURICIO HUELE A ZORRILLO"


Con mis compañeros de grupo, respondo el siguiente cuestionario:

 1. ¿Qué relación tiene la lectura con el título Qué es ser mala persona?

2. ¿Cuál era la razón por la que Mauricio se mantenía alejado siempre de los compañeros y compañeras? Era una mala persona o hacía el mal?

3. ¿Consideras que después de que hablaron Mauricio, su mamá y Edgar, la relación de Mauricio con su mamá cambió? ¿En qué aspectos?

4. ¿Qué deberías hacer si en tu curso se presentara un caso semejante a esté? Justifica tu respuesta.


5. El querer ser buena persona implica ayudar a los demás o solo ver lo que les sucede para criticarlos? Justifica tu respuesta claramente.

CUENTO MAURICIO HUELE A ZORRILLO

CUENTO: MAURICIO HUELE A ZORRILLO


Mauricio es uno de mis compañeros de curso. No es que sea mala persona. Sin embargo, no quiero que me pongan a trabajar en el grupo de sociales con él.
-En grupos de cinco, recuerden- dijo Edgar, el profesor-.Como son treinta, deben quedar seis grupos completos. Ni uno más ni uno menos. Yo siempre me la paso con Sandra, Camilo y Álvaro. Cuando nos toca hacer trabajos en grupo, también los hacemos juntos. Lo malo es que somos sólo cuatro y el único compañero que siempre se queda sin grupo es Mauricio. -Profesor, no nos haga eso. Mire nosotros cumplimos con todo entre los cuatro-le dijo Álvaro al profesor cuando vio que Mauricio venia a sentarse a nuestro lado. -A ver ¿por qué no quieren trabajar con Mauricio?-Preguntó Edgar-.

 -Es que él es muy sucio-comentó Sandra-. -Y hasta huele a feo – agregó Camilo-. - Si, pero… no es mala persona – dije yo tratando de defenderlo. Mauricio estaba a punto de llorar. Casi nunca hablaba con nadie y también sufría cuando teníamos que hacer actividades en grupo. -Mauricio, ¿escuchas lo que están diciendo tus compañeros?- dijo Edgar mirándolo que ahora sí estaba llorando-.Es más, ve a la oficina de la coordinación de disciplina y pide que me manden el observador del curso. Ya te hemos llamado muchas veces la atención por tu presentación personal. Tu descuido es una falta al manual de convivencia del colegio- agregó molesto el profesor-.

-Pero profesor- dijo Mauricio, tratando de decir algo-. -Mauricio, nada...! Obedece y trae el observador- enfatizó Edgar-. Mauricio salió llorando y volvió al rato con el observador en las manos. Sin embargo, Edgar decidió esperar hasta el final de la clase para escribir su observación. Cuando salimos a descanso, Edgar le pidió a Mauricio que se quedara: -Cuéntame, Mauricio, ¿por qué vienes tal mal arreglado al colegio? -Lo que pasa es que a mí me encantan los animales y arreglar el jardín de la casa. Cuando salgo del colegio, me voy al parque y juego con los perros. A veces me acompaña mi hermano. 

Nos divertimos mucho, pero, cuando le digo a mi mamá que mis uniformes están para lavar, me responde que no tiene tiempo para tantas cosas que yo le pido – contesto Mauricio -.que al tiempo tenía lleno de lágrimas los ojos otra vez. -Pero fíjate, atenta contra tu buena salud. Además, ya ha provocado que tus compañeros no quieran trabajar contigo- respondió Edgar-. Tengo que pedirle a tu mamá que venga a hablar conmigo- añadió el profesor y le entregó una nota a Mauricio. Por ese momento todo quedó así. Mauricio salió al recreo y como siempre, se sentó solo y alejado del resto de los compañeros, hasta que Santiago, otro niño del curso, se acercó para burlarse de él. -Mauricio es un zorrillo, Mauricio es un zorrillo…!- le gritaba a poca distancia. -Si me sigues molestando, ¡vas a ver lo que te pasa ¡ -respondió Mauricio, quien, además, era más grande que Santiago y se había levantado para asustarlo. -Esa tarde le conté a mi mamá lo que pasó en el colegio. -¿Ves por qué te insisto tanto en la importancia de estar siempre limpia? –me dijo ella-. Sin embargo, eso no justifica la forma como están tratando tú y tus compañeros a Mauricio – agregó. -Tienes razón. Aunque no he hecho nada para agredirlo, tampoco siento que lo haya ayudado – fue lo único que puede decir-.

Al día siguiente, llegó Mauricio con su mamá que traía buena cara. Me los encontré a la entrada del colegio. Como me sentía mal por lo sucedido el di anterior, decidí hablarle: -¿Cómo estás? – le pregunté-. -¡A ti qué te importa Mariana! – fue lo único que me respondió Mauricio-. -Su respuesta me dolió, pero entendí que tenía razones para estar molesto con todos nosotros. -Un rato después entro al salón. Ya se habían reunido él, su mamá y Edgar. Ahora su cara era un poco más amable. - Es bueno que hablemos de lo que ha pasado entre ayer y hoy- nos dijo Edgar-. Luego agregó-.El grupo ha tratado mal a Mauricio por su descuido en el aseo personal. Sin embargo, al hablar con él y con su madre, vimos que el problema era un poco más complejo. -Mi mamá ha tenido muchos problemas últimamente- dijo Mauricio, que había aceptado contarle lo que pasaba a sus compañeros. Luego añadió: -Sin embargo, no era justo que se estuviera desquitando conmigo. -Hemos hablado los tres por un rato y llegamos a la conclusión de que, a pesar de los problemas que hay en la casa de Mauricio, lo adecuado no es que todos peleen con todos-completó Edgar. 

-Sí. Al hablar, nos dimos cuenta, que yo no estaba siendo de mucha ayuda, si mi mamá no estaba pendiente de mí, yo no me bañaba ni me cambiaba de ropa- dijo Mauricio-.No me había dado cuente de lo difícil que le toca por estar ella sola a cargo de mí y de mí hermano. -Pero ella también se dio cuenta de que estaba cometiendo errores. Descuidó demasiado a Mauricio y a su hermano. No cumplió con su deber de cuidar a sus hijos y darles buen trato –comento Edgar. -Pero creo que hoy lo entendió. De ahora en adelante, las cosas van a estar mejor en mi casa y también aquí –nos comentó Mauricio con una sonrisa se esperanza. Antes, ninguno de nosotros se había puesto en el lugar de Mauricio. Ahora que nos enteramos de todo lo que le estaba pasando, nos sentimos muy mal.


-Quiero pedirte disculpas en nombre de todos. No estuvo bien lo que hicimos-dije yo. -Si, no hemos debido burlarnos de ti- dijo Santiago. -Pero yo tampoco debí amenazarlos aprovechando que soy más grande-dijo Mauricio. De todo, lo bueno es lo que aprendimos: cuando hay problemas, debemos hablar y buscar soluciones. Con agredirnos no ganamos nada. A partir de ese día, Mauricio ya vino bien aseado y así pudimos jugar con él. ¿Saben 

Es mejor persona de lo que creía? Ahora es uno de mis mejores amigos.